Buenos días/tardes/noches/madrugadas (que todavía estoy algo jetlagosa y voy dando saltos de huso horario en huso horario).
Me presento por si da la casualidad de que alguien aterrice en el blog sin haber sido directamente dirigid@ por mí (99,9 % de los casos, previsiblemente).
Mi nombre es Mª Rosa. Sí, ni María, ni Rosa, los dos juntos (lo siento, son manías, me gusta que me llamen por mi nombre) y soy estudiante en la Universidad Pontificia de Comillas, en Madrid, España, EUROPA (por si a algun@ le pilla lejos el mapa mundi...) Lo localizo por si las moscas, que ya me ha venido algún "despistao" preguntándome que "en qué parte de México queda eso".
Ahora mismo estudio 3º del nuevo Grado en Educación Infantil. En concreto, debería haber comenzado las clases este segundo semestre... pero por "pequeñas cosas que pasan" (que duran unas cinco semanas, como una beca en EEUU) en lugar de haber aprovechado el primer cuatrimestre de tercero para irme al extranjero (una oportunidad única que nos ofrece la universidad) he acabo yendo el segundo. Así que aquí me encuentro, en el Estado de Ohio, a unos cuantos grados bajo cero y rodeada de edificios enormes, coches enormes... y gente ENORME.
Después de darle millones de vueltas, hacer listas, pros y contras, buscar webs y leerlas del derecho y del revés... elegí como destino la University of Dayton. ¿Que qué tiene de especial entre muchas otras opciones disponibles? El clima seguro que no. La comida tampoco, aunque una vez que cruzas el charco en esta dirección (estaría bueno cruzarlo en "la otra dirección", sería el comienzo de los viajes aespaciales, o algo así) solo puedes rezarle a Bob Esponja para que te controle el colesterol "malo". En fin, sin duda, me llamó especialmente la atención el programa de educación en esta Universidad. La University of Dayton es una universidad pequeña, situada a las afueras de una ciudad, de ideología católica (Marianista) y que me ofrecía un excelente programa en educación. No solo habia asignaturas interesantes (que, por supuesto, han pasado por una dura criba antes de que pudiera cursarlas) sino que además parecía una zona lo suficientemente “profunda” como para no encontrarme con demasiad@s español@s (no he cruzado un océano para seguir haciendo lo mismo, digo yo). Así que aquí estoy, tres semanas después de haber preparado una maleta para cuatro meses (mentira, solo la hice para el primero: ropa de abrigo y más abrigo…), justo en el punto en el que empiezo a enterarme de las cosas y en el que acabo de empezar las prácticas.
Se me ha ocurrido escribir este blog porque generalmente voy tan deprisa que las ideas, las experiencias y (lo peor) los sentimientos se me escurren. Así que espero irlos recogiendo aquí, para disfrute de alguna compañera loca que sea capaz de interesarle esto, o sencillamente para mí misma como medio de no quedarme oxidada en mi querido castellano y para poder reelerlo y rememorarlo cuando todo quede en una nebulosa pasada.
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