Primera sorpresa: en clase de literatura la profesora nos ha dado una cajita de corazones con mensajes:
No estaban demasiado malos y algunos de los mensajes eran graciosos. Sea como sea, el espítritu del angelote gordo ha llenado todos los minutos de este día, incluyéndose corazones en las latas de coca cola light. Increíble.
Hoy, por fin, tras muchos días de meditación (y tras un ataque de asma... sí, no lo sabíais, me dió un bonito ataque de asma o algo así y ahora llevo conmigo a todos lados un no tan bonito intrsumento llamado inhalador con ventolín... un show, vamos) he decidido asistir por primera vez a una clase de yoga. Por eso de aprender a relajarme (ya se sabe, me estreso
mucho, me lo callo, y luego tengo tics en el párpado), aprender a respirar (cosa que también tengo que hacer) y también para mejorar mi postura y mis dolores de espalda (joe, como me he puesto a mi misma en tres líneas, parezco una octogenaria al borde de la muerte...). El caso es que he entrado en la clase y me he encontrado al "instructor"... un chico indio que parecía hecho de plastilína y se doblaba y retorcía como si no hubiera mañana. La cosa ha empezado mal: el hecho de estar sentada, recta, con las piernas dobladas ya ha sido un suplicio.
| Así acabaré tras 3 meses de entrenamiento |
Ahhh y mi americana se ha ido con su querido boyfriend a probar los "instrumentos" que éste le ha regalado por San Valentín... Así que esta noche, como a las 3 de la mañana, llegará dando golpes a diestro y siniestro por la habitación :) (en el fondo ella es una chica maja). Y hablando de instrumentos, he descubierto que puedo tocar el piano en el teatro de la uni... hoy he estado allí un ratejo, y está bien... Eso sí, el piano es el peor que he probado en mi vida, además de desafinado tiene demasiada resistencia (está demasiado "duro", aunque suene feo decirlo xD)... Ahora me duelen las muñecas. Sobre todo la derecha. Shit.
:)
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